
Sin encontrarnos, sabemos las largas vueltas que da la vida
y puede que logremos sentir la mera presencia
de nuestros cuerpos torturados
y los gritos angustiosos de rotundos "NO", en cuartos encerrados,
en condiciones deplorables, pero deseosos de poder si quiera
mirarnos un segundo y entender por fin
que siempre estuvimos juntos
en el inicio del partido y ahora en el final de nuestras vidas,
pero no de nuestros ideales
que perduraran
entre nuestros compañeros.
En memoria de Bautista van Schouwen.